
El Athletic encara la final de la Copa del Rey con la intención de olvidar el duro varapalo sufrido hace un par de semanas en Bucarest, donde perdió la segunda final europea de su historia, y ganar su primer título desde 1984. El equipo bilbaíno parece que poco a poco ha conseguido superar la tremenda decepción que le supuso fracasar en el segundo intento de abrillantar su exitosa historia en el fútbol español con un torneo continental que le parecía vedado por la evolución del fútbol y su singular filosofía de jugar con futbolistas de la tierra.







