No hay otro especialista en España. Pere Barri es la otra cara de la cirugía íntima, la más desgarrada y alejada de cánones de belleza y caprichos de estética. Él opera a las víctimas más inocentes de la intolerancia, adultas a las que de niñas arrebataron su oportunidad de sentirse mujeres. Es el único paladín del bisturí que realiza una solitaria travesía en un desierto de barbarie.
En el Institut Dexeus de Barcelona, el cirujano ha reconstruido los clítoris a veinte mujeres víctimas de ablación. Siempre de manera gratuita. Ya tiene una lista de espera de otras dieciocho pacientes. Mujeres nacidas en Gambia, Mali o Senegal pero a las que una larga estancia en nuestro país ha borrado ya su propio rechazo cultural y social a revertir su mutilación. La mordaza de una tradición irracional. Barri también viaja a menudo a Camerún y Madagascar. Allí realiza intervenciones ginecológicas, aunque en ningún caso de reconstrucción de clítoris. Ello convertiría a las mujeres en apestadas entre los suyos, en parias en su tierra.
> Información completa| < Anterior | Siguiente > |
|---|


