Washington. - La realidad "política y matemática" es que la reforma migratoria no podrá avanzar sin el apoyo del voto de al menos algunos republicanos. Así de rotundo lo afirmó el presidente estadounidense, Barack Obama, quien en su primer gran discurso sobre la inmigración le pasó la pelota al campo opositor, al que acusó de "echarse atrás" en esta cuestión.
Una argumentación que no es del todo nueva. Ya en mayo, durante la visita a la Casa Blanca de su par mexicano, Felipe Calderón, Obama había subrayado que le faltaban al menos "algunos" apoyos republicanos para promover una ley que lleva años trabada en el Congreso estadounidense, citó DPA.