El gobernador de Illinois, Pat Quinn, tiene hoy en sus manos el futuro de la pena capital en ese estado norteamericano, después de que el Congreso regional le pasara una propuesta de ley para abolirla.
Activistas en contra y a favor de la sentencia esperan por Quinn para saber si utilizará esta vez su derecho al veto para rechazar la iniciativa, aprobada la víspera en el Senado con 32 votos a favor y 25 en contra.
El mandatario regional optó por guardar silencio al respecto hasta ahora, y su decisión es una incógnita, pues aunque aprueba las ejecuciones, mantiene una moratoria de 11 años, nacida al calor de una serie de condenas erróneas.