Dos adictos al Crack hispanos entraron a una casa semi abandonada a robar. Comenzaron a buscar por todas partes y a registrar gavetas, armarios y escondrijos. Voltearon utensilios y removieron casi todo. Finalmente y ya fatigados, creyeron haber encontrado un “tesoro” al toparse con un cofre el que violaron y cuando hallaron lo que había en el interior de la pequeña caja: un polvo blanco y espeso, cantaron victoria y celebraron haber descubierto cocaína en demasía.
La reseña publicada por el sitio “The Smokin Gun”, especializado en espectaculares historias, dice que Waldo Soroa (19), Matrix Andaluz (18) y David Díaz Marrero (19) comenzaron a fumar en pipas ansiosos y desesperados, el polvo, ajenos a que en vez de la droga ilegal, se trataba de la ceniza de dos perros muertos que celosamente guardaba la propietaria de la residencia asaltada.