TERESOPOLIS, Brasil (AP) - La lluvia persistente se detuvo el domingo y permitió que los helicópteros de socorro llevaran comida y agua a algunos de los barrios enterrados por toneladas de lodo tras los aludes que mataron al menos a 626 personas al norte de Río de Janeiro.
Las nubes de tormenta se abrieron y una decena de helicópteros se internaron entre los picos afilados de las montañas verde esmeralda, a unos 65 kilómetros (40 millas) de Río.