Estábamos entretenidos con el viento y los pelos parados de Michelle Obama (el Duque de Edimburgo, mucho más). Entretenidos con este nuevo ejemplo de desigualdad entre hombres y mujeres (salvo que seas Anasagasti), porque mira la pelambrera de la astronauta hablando con el Papa. Y, de pronto, la Casa Blanca cambió el foco metiéndose hasta la cocina. La de los Cameron. La política estadounidense tiene la transparencia en la frente. Y la cuenta de la Casa Blanca en Flickr es un filón para los periódicos no americanos. Lo mismo nos enseña a las hijas Zapatero que el piso del 11 de Downing Street...