Las sospechas de que el régimen del dictador libio, Muamar el Gadafi, no solo está tolerando los desembarcos de inmigrantes hacia Europa sino que además los está usando como un arma más de guerra van tomando forma poco a poco. Algunos de los 1.871 refugiados africanos llegados a Lampedusa este fin de semana han relatado a miembros de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) que soldados libios les obligaron la semana pasada, a golpe de metralleta y "con disparos indirectos", a subirse en una barcaza con destino a Italia.