Europa quiere su propio emblema de tarjetas, una alternativa a Visa y Mastercard que le permita tener voz propia en un mundo donde cada vez los pagos en efectivo ceden más terreno a las transacciones electrónicas. La Comisión Europea (CE) y el Banco Central Europeo (BCE) llevan insistiendo a la banca continental para que cree un esquema de medios de pago regional desde 2006. Es la vieja aspiración de "una entidad política, una moneda".
El pasado 5 de mayo en Madrid un nutrido grupo de entidades bancarias europeas acudió a un simposio bajo el nombre El Proyecto Monnet. En la reunión también estuvo presente Gertrude Tumpel-Gugerell, miembro del comité ejecutivo del BCE.