General Motors debe mucho a la creciente clase media china. Hasta el punto de que por primera vez en los 102 años de historia del gigante de Detroit, ese mercado superó en ventas al de Estados Unidos. Eso en número se traduce en 2,35 millones de vehículos vendidos en 2010 en China, unos 136.000 más que en su mercado doméstico y el triple que su rival Toyota.
La dirección de la nueva GM apostó por el país asiático y otras economías emergentes, como India, Rusia o Brasil, para apuntalar el proceso de reflote de la compañía tras la suspensión de pagos. Las ventas en China subieron casi un 30% en un año, mientras que lo hicieron un 12,4% en el mercado ruso y un 10,4% en el brasileño. En términos globales, el incremento fue del 12%.